Bogotá. La economía de Colombia, pese al adverso panorama internacional, registró tasas de crecimiento en los últimos años, pero el nuevo Gobierno deberá acelerar ese dinamismo para reducir el desempleo e impulsar reformas para bajar el elevado déficit.
Los analistas coinciden en que se necesitan urgentes cambios en los sectores de impuestos, laboral y de pensiones para bajar el déficit fiscal y garantizar el futuro económico del país exportador de petróleo, carbón, café y flores.
El presidente Alvaro Uribe dejará sólidas bases para la expansión de la economía, como la reducción de la violencia y una mayor seguridad frente a la guerrilla izquierdista replegada por su ofensiva militar, lo que generó confianza entre los inversionistas y puso al país en el radar de grandes multinacionales.
Pero el deterioro fiscal, con un déficit estimado en más de cuatro por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) este año, requerirá de una reforma que suba las tarifas impositivas y amplíe la base de tributación, así como cambios en la estructura pensional y laboral para hacer más competitivas a las empresas en momentos de globalización.
Los logros de Uribe marcaron una diferencia crucial frente a sus vecinos poco amistosos a la iniciativa privada, Venezuela y Ecuador, lo que permitió al Gobierno de Bogotá recibir flujos de inversión extranjera directa que superaron los 50.600 millones de dólares entre el 2002 y el 2009, de acuerdo con cifras del Banco Central. “La confianza y la seguridad son el terreno básico y fundamental para que cualquier economía funcione”, dijo el investigador Mauricio Reina, miembro del centro privado de análisis económico, Fedesarrollo en Bogotá. “Pero se debe sacar adelante una reforma tributaria, porque se está acentuando un déficit en las finanzas públicas y también se debe resolver un problema laboral significativo que se resume en que el país tiene una de las tasas de desempleo más altas de América Latina”, explicó. Análisis
Fuente: La República
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