Autor: Jaime A. Hernández Vásquez
AUSENCIA DE UNA POLÍTICA DE ACTUALIZACIÓN Y EDUCACIÓN CONTINUA
Una de las falencias más comunes en las firmas y contadores públicos que prestan algún tipo de servicio, es la carencia de exigencias de programas de educación y capacitación continua. En este sentido, dados los vertiginosos cambios en el conocimiento y en los desarrollos profesionales del mundo de hoy, si se quiere permanecer a la vanguardia y generar una óptica positiva en torno de nuestro servicio se hace necesario que el personal de la firma y/o el contador público prestador del servicio , posea una estructura organizada de cursos, seminarios y programas de capacitación continua que actualicen a todos los colaboradores y funcionarios de la compañía en cada uno de los temas de su experticia.
Así tenemos, que dependiendo de la especialidad de la industria en la que se presta el servicio profesional y los requerimientos de la compañía auditada, se debe contar con los perfiles de los profesionales necesarios atendiendo a su tipicidad y capacidad y cumpliendo con los requisitos de escolaridad (títulos universitarios, especializaciones o maestrías), acordes con el trabajo que se desempeña.
En este sentido la firma debe ser consciente de las responsabilidades que acarrea la para el profesional, todo lo cual, solo se puede superar, si el personal está adecuadamente capacitado y es idóneo para llevar a cabo el trabajo.
A este respecto, la Ley 43 de 1990 ordena en el Artículo 37.7 que “(…) El contador público solo debe contratar trabajos para lo cual él o sus asociados o colaboradores cuenten con las capacidades e idoneidad necesaria para que los servicios comprometidos se realicen en forma eficaz y satisfactoria.
Igualmente, el contador público, mientras se mantenga en ejercicio activo, deberá considerarse permanentemente obligado a actualizar los conocimientos necesarios para su actuación profesional y especialmente aquellos requeridos por el bien común y los imperativos del progreso social y económico (…)”. (El resaltado no es del texto).
Todo lo cual significa, que el estar permanentemente actualizados no solamente es una obligación profesional sino un imperativo legal, que en el caso de las firmas y de los contadores públicos contratistas de servicios profesionales se encuentra reforzado con el Artículo 43 ídem que ordena: “(…) El contador público se excusará de aceptar o ejecutar trabajos para los cuales él o sus asociados no se consideren idóneos (…)”, en armonía con el Artículo 7 numeral 2 literal a) ibidem, que ordena que sobre el trabajo “debe ejercerse una supervisión apropiada sobre los asistentes si los hubiere……”.
Así pues, constituye una exigencia legal que las firmas, sus socios, funcionarios, directivos y asistentes, estén adecuadamente preparados para asumir los roles de cada trabajo. Esta preparación incluye de manera sustancial el conocimiento de la profesión en todos sus ámbitos, así como las técnicas, normas, procedimientos y práctica de pruebas aplicables en las circunstancias, al igual que todo lo concerniente con el cálculo de probabilidades y el muestreo estadístico.
En este orden de ideas cada prestador de servicios de profesionales tiene que ser consciente que desde el socio hasta el personal de menor nivel debe poseer un conocimiento adecuado.
Estos conocimientos adecuados tienen que ver con las áreas del Derecho Mercantil, en particular con el Derecho de Sociedades y así mismo con el Derecho Laboral; el Derecho Tributario; el Derecho Económico y de Hacienda Pública; el Derecho Bursátil y Financiero, el Derecho Cambiario; el Derecho Administrativo y Constitucional, al igual que las Ciencias Económicas y Administrativas; la Matemática y la Estadística; el Mercadeo; la Ingeniería de Procesos, la Ingeniería de Sistemas y la Tecnología de la Información y, por supuesto de manera fundamental, las reglas contables aplicables en el respectivo ente económico público o privado además de las normas y procedimientos de auditoría unidas a las regulaciones en materia de ética profesional.
Un dominio del idioma nativo le permitirá al profesional elaborar informes y dictámenes construidos claramente. Igualmente una buena capacidad oratoria le dará seguridad a quienes concurran a una asamblea para valorar el trabajo realizado. Por ello resulta prudente que las firmas y los prestadores de servicios de profesionales capaciten permanentemente a los asistentes en esta área.
Los conocimientos anteriores deben actualizarse de manera permanente mediante cursos, seminarios y conversatorios o mesas redondas que permitan alimentar el conocimiento de los miembros de la organización.
Lo expuesto sin perjuicio de que se mezclen los conocimientos descritos con las aptitudes intelectuales, interpersonales y de comunicaciones obligatorias y necesarias para la prestación de un buen servicio.
En síntesis para superar este pecado se debe cumplir con cada uno de los requerimientos anotados antes.
Recibe semanalmente la información Contable y Tributaria más actualizada.
La recientemente expedida ley 1231 de julio 2008 introduce importantes modificaciones al código de Comercio para redefinir la forma en como se seguirán manejando los títulos valores que hasta ahora se conocen como “Facturas Cambiarias de Compraventa” y que a partir del 18 de octubre de 2008 se llamarán simplemente “Factura”.
Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo
Conferencista: Dr. Joser Arbey Maldonado
Diferencia entre Régimen Pensional del ISS y los Fondos Privados
Conferencista: actualicese.com
Los Pro y los Contra de la Cobranza Sistematizada
Conferencista: actualicese.com
Gobierno Corporativo: una perspectiva de control empresarial innovador
Conferencista: Victor Abreu
Contabilidad, Costos y Auditoría Medio ambiental: un enfoque novedoso para el Contador Público
Conferencista: Dr. Hector Jaime Correa
5 Oportunidades Económicas para el Contador Público en la Industria del Conocimiento
Invitados: Orlando Rincón, Carlos Lián, Juan Fernando Zuluaga
Foro: Propuesta de Tabla de Honorarios Profesionales para Contadores Públicos
Invitados: Dr.Omar Montilla, Dr. Harold Edgar Perea
Duración: 30 minutos
Me parecen acertados los pecados.
Yo agregaría uno, y como se esta hablando de ausencias, y es la ausencia de AUTOESTIMA DE LA PROFESION. Es decir el contador en medio de una organización, ya sea grande o pequeña, en la gran mayoría de los casos es relegado al final de la fila o apartado en un rincón. Pero el pecado no es que se quiera hacer esto con el contador, el pecado es que, en la gran mayoría de los casos el contador acepta ser relegado, agacha la cabeza y toma una posición pusilánime. Y no estoy hablando de contadores dependientes, sino también de los independientes. La forma de terminar con esto es:
- Estar seguro de que se es el contador (o auditor o revisor fiscal) de la empresa, no que se es un mal necesario, que se es contratado solo porque la ley exige que los estados financieros deben ir firmados por “este profesional”.
- Ser consiente de que en la materia en la cual fue contratado es el más idóneo y el que más sabe en la empresa, no que el cliente o un arquitecto o abogado le tenga que decir como se contabiliza un diferido (sucede mucho que un cliente u otro profesional le ordena al contador hacer un asiento contable). Respetuosamente se les debe imponer a los otros nuestros criterios y la mejor forma es darles las explicaciones y exponerles cuales son los riesgos (legales, financieros de impuestos, etc.) al tomar una decisión equivocada o incurrir en procedimientos erróneos.
- Permanentemente hacer dentro de la institución propaganda de lo necesario del contador dentro de la organización, de los aportes que hace y que no puede hacer otro profesional en esta, y divulgar que el contador “no es un simple tenedor de libros o registrador de débitos y créditos”, que estos registros hace algún tiempo lo hacen los computadores, y quien los digita es un auxiliar del contador, porque el contador tiene una labor más intelectual de análisis. Divulgar que el contador es el doctor (léase médico) de la empresa.
- Estar siempre dispuesto a discutir con otros profesionales y clientes, cuando estos traten de disminuir los aportes del contador dentro de la institución. Esta “discusión” de ninguna forma debe ser beligerante sino reposada y con argumentos idóneos.
Cordial saludo