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Introducción a la Ley « Sarbanes-Oxley» (SOX)
En julio del 2002, en medio de un agitado clima político y económico, el congreso americano sancionó la resonada ley «Sarbanes-Oxley» (SOX), un compendio jurídico de más de 100 páginas de estrictos lineamientos contables y corporativos, lo que significó para muchos, una clara ingerencia del estado en los asuntos internos corporativos, así como una gradual pérdida de libertad del manejo corporativo. Para nadie es un secreto los motivos que llevaron al gobierno estadounidense a endurecer los controles contables y financieros, en un país que se ha caracterizado precisamente por la libertad y el estímulo a sus empresas. Los recordados escándalos contables de Enrom y Wordcom en Estados Unidos, y posteriormente, el de Parmalat en Europa, no fueron casos aislados y detonantes, sino la punta del aisceberg de una grave crisis que venía desde una década atrás y que afectó la profesión contable en el mundo. Si se mira en perspectiva, podría llegarse a pensar que su llegada fue tardía. Para la muestra, el fraude por US$350 millones en General Electric en 1994; el desfalco en las cuentas del Banco Baring por más de US$1.380 millones en 1995, entre muchos otros. El presidente de la desaparecida WorldCom, Bernard Ebbers de 63 años, que otrora fuese considerado el genio de las telecomunicaciones, al llevar una pequeña empresa a ser un emporio internacional, fue recientemente declarado culpable por un fraude de más de US$11.000 millones, y en en un fallo sin precendetes, condenado a 25 años de cárcel. Muchas personas, incluyendo sus propios empleados que durante años habían invertido en acciones, quedaron literalmente en la quiebra. Igual suerte corrieron los 21.000 empleados y 4.500 jubilados de Enron, cuyos ahorros estaban depositados en acciones de su compañía, cuando en el 2001 la cotización de esta acciones se desplomó tras el escándalo, (la acción pasó de 85 dólares a unos pocos centavos en menos de un año), y no pudieron vender porque la reglamentación sobre fondos de pensiones se lo impedía. La responsabilidad de estos y otros escándalos corporativos recayó, en gran medida, sobre las firmas de contadores que asesoraban a estas empresas como auditoras, tal fue el caso de Arthur Andersen , firma que prestaba al mismo tiempo servicios contables y otros relacionados, enfrentando la independencia de sus criterios como auditores. Los hechos revelados en empresas de clase mundial ubicadas principalmente en Estados Unidos y Europa en tan solo 4 años sumaban más de US$100.000 millones de pérdidas por fraude contable y corporativo. Sin embargo, fue quizá la pérdida de confianza de los inversionistas, el daño más grave realizado. La crisis de credibilidad se hizo sentir en una fuerte caída de la bolsa, y un temor generalizado de los inversionistas que no se veía quizá, desde la caída de la bolsa de 1929. A raíz de estos hechos, el gobierno norteamericano decidió tomar cartas en el asunto dando paso a una profunda reforma legislativa iniciada por el Congreso de ese país y la Comisión de Valores (SEC), destinada a reestablecer la confianza en los informes financieros corporativos. En ese panorama nace la ley Sarbanes-Oxley, como una herramienta estatal para controlar las prácticas antiéticas en un competido mundo corporativo. En ella se señalan los nuevos lineamientos en materia de Contaduría, Auditoría y manejo financiero en general al interior de las empresas. La SOX es sin duda, el cambio más grande e importante en legislación sobre manejo de contaduría y finanzas empresariales en las últimas décadas. La SOX representa además, un enorme desafió para los departamentos contables de las empresas obligadas, en tanto el volumen de los cambios, su aplicación, y también, en mayor medida, por el desconocimiento que aún existe en la materia. Su alcance no se reduce a las compañías americanas y sus ejecutivos (CEO, CFO, directores con funciones similares) sino también, a múltiples empresas de otras latitudes que cotizan en bolsas americanas, las subsidiarias de empresas registradas con la SEC, los emisores domésticos o extranjeros que están registrados con la SEC, e incluso, a los proveedores de estas compañías. La SOX representa un verdadero replanteamiento la responsabilidad y la ética al interior del mundo corporativo. Entre sus objetivos generales esta, en primer lugar, establecer o mejorar el ambiente de control interno de las empresas públicas, y segundo, definir y formalizar responsabilidades sobre su cumplimiento al CEO, CFO y auditores financieros. En términos generales, la SOX obliga a :
Régimen de incompatibilidades Con relación a las firmas de contadores ( public accounting firms ) y basados en la experiencia de Andersen, la SOX estableció que las firmas de contadores que prestan servicios de Auditoría en una compañía tienen prohibido:
Por estos motivos y por la trascendencia que tendrá la SOX en la próxima década en relación las normas aplicables a Contadores públicos y Auditores, no solo en los Estados Unidos sino en todos los paises del mundo con los cuales hace negociaciones de bienes y servicios, es que hemos obtenido su traducción y la colocamos a disposición de los Profesionales de la Contaduría , que verán cómo de esta Ley se derivarán profundas reformas que buscarán establecer parámetros éticos y de control .
Comité de Investigación Tributaria, actualicese.com Artículo: Contadores de América: A rescatar nuestra reputación y prestigio, sacado de actualicese.com Resumen de obligaciones e incompatibilidades tomado de infobaeprofesional.com |
Documentos RelacionadosConferencia " Escándalos Financieros y Ley Sarbanes Oxley "dictada en el Seminario Iinteramericano de Estandares Internacionales, Normas contables y Actualizacion tributaria , Pereira 3 , 4 y 5 de Febrero de 2005
Víctor Abreu Páez
*** Ley Sarbanes-Oxley : Un análisis del impacto a nivel mundial de esta ley norteamericana Miguel Antonio Cano C. CPT. Danilo Lugo C. Ph.D.
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