Existen diversas propuestas de normas contables
y de auditoría que pretenden reconocimiento mundial,
entre ellas IFRS, ISAR, USGAAP, Acuerdo de capitales de Basilea
en el Plano de la contabilidad y propuestas de los mismos organismos
en auditoría. Sobre estas normas existen publicaciones
costosas pero disponibles y no hay acuerdo sobre cual normatividad
será la seleccionada ni existe fecha límite para
la decisión. En Colombia, un sector de internacionalistas
livianos, viene delantando una campaña de terrorismo
intelectual, expresando que deben adoptarse normas internacionales
de contabilidad sin identificar cuales, pues como se ve las
propuestas en la mesa son múltiples. Ningún organismo
internacional ha impuesto o propuesto la adaptación ni
la adopción de normas internacionales. Lo que se ha expresado
consiste en recomendaciones sobre ajustar o armonizar la normatividad
interna con IFRS en el caso de la Organización Mundial
de Comercio y asoman las exigencias de ALCA sobre USGAAP. Adoptar
no soluciona problemas técnicos pero sacrifica la soberanía
regulativa de las naciones entregando a entes extranjeros privados
la facultad de legislar que corresponde a parlamentos o gobiernos.
La globalización es una realidad actual y establecer
puentes de comunicación en los negocios y la economía
es una necesidad innegable, pero no puede ser satisfecha sobre
la base de la renuncia a la soberanía y a la capacidad
de pensar y crear las propias soluciones y por ello es que el
camino debe situarse en las opciones de ajustar o armonizar
que permiten la convivencia de diferentes culturas contables
y que utilizan mecanismos como la reexpresión de información
financiera, ya incluido en nuestra legislaciómn, especialmente
en los artículos 31 y 125 del decreto 2649 de 1993. Lo
importante hoy es desarrollar tecnologías y metodologias
para estas reexpresiones, sin olvidar que las normas internacionales,
cualesquiera que sean, se orientan a facilitar el mercado de
valores y la realidad demuestra que nuestra estructura económica
está desconectada de ese mercado de valores, la proporción
de oferentes de valores en mercados públicos no alcanjza
un 0.1% de las empresas colombianas. La propuesta de ISAR es
mas racional ya que recomienda la armonización para empresas
internacionalizadas, una regluación nacional para las
que tyengan este radio de acción y una contabilidad simplificada
para las empresas muy pequeñas que en nuestro país
son la nmayoría. Cuidado con las intimidaciones de terroristas
intelectuales que agencian intereses de las multinacionales,
con las falacias argumentativas que hablan de adoptar o adaptar.
Preocupemonos por conocer, pensar y construir alternativas que
reivindique nuestra soberanía y se acomoden a
nuestra realidad.